El baile empieza en la cuna

  • Desde la cuna (a partir de los 3 meses)

Los chicos pueden aprender a bailar desde bebés. Hay varias maneras para que el pequeño conozca su cuerpo y sus posibles movimientos.

¡Es fácil! Sólo hay que poner música, lo mejor es alguna melodía que el bebé ya haya escuchado antes, puede ser alguna que escuchabas cuando estaba en la panza.

Agarramos las manitos del chico, el está acostado en la cuna, y las movemos al ritmo de la música. Las manos van a subir y bajar, pueden hacer ondas y toda clase de movimientos. También podemos probar con los pies, levantarlos, bajarlos. Todos estos movimientos le ayudan al bebé a conocer su cuerpo, cuánto es capaz de estirarse y hasta dónde puede llegar con sus bracitos.

  • Un poco de movimiento (a partir de los 6 meses)

Una parte muy importante de la danza es que los padres también bailen con los chicos, o incluso para ellos.

Mientas que estemos en frente del pequeño haciendo otras cosas podemos poner un poco de música y movernos por todos lados como si estuviéramos bailando, dar vueltas, cantar… Todo lo que hagamos les va a parecer un juego y les va a llamar la atención.

Cuando ven que los más grandes también disfrutan de la música y de los movimientos ésto los incentiva a copiarlos y a querer participar.

¡Ahora le toca a los pies! 

Una actividad muy entretenida que podemos hacer con nuestros bebés es bailar con los pies. Sólo hay que sacarse los zapatos, ponerse pies con pies con los del pequeño, prender la música y empezar a bailar.

Podemos sacudirlos, girarlos, golpearlos suavemente, rozarlos con otros pies para que sientan el contacto de la piel… Todo lo que hagamos les va a llamar la atención ya que ellos están acostumbrados a usar las manos, estos movimientos son nuevos y no saben cómo es sentir con los pies.

En brazos de papá y mamá

Para que no siempre estén acostados y experimenten el baile desde otro lado lo que podemos hacer es bailar con ellos. Los alzamos, prendemos la música y empezamos a bailar juntos. Con movimientos suaves y con pocas vueltas, para que el niño no se maree.

  • El espejo y el reflejo (a partir de los 12 meses)

Si tenemos algún rincón en la casa que no usemos, o en alguna esquina del dormitorio del pequeño,   podemos armar un lugar para que bailen.

Ponemos un espejo en la pared, una baranda a lo largo para que el chico se pueda apoyar, ya que todavía no caminan, y ponemos un grabador cerca.

¡Cuidado! Es muy importante que el espejo no tenga ningún borde filoso, ni ninguna punta sobresalida, porque lo primero que van a hacer los chicos es tocarlo y examinarlo por todos lados hasta que se familiaricen. Incluso muchos chicos sienten la necesidad de bailar prácticamente pegados al espejo, o hasta besarlos. No podemos correr ningún riesgo de que se lastimen.

El espejo es muy útil para que los chicos puedan repetir sus movimientos y para que vayan agregando cada vez más pasos al baile.

Copiarse: Un juego muy divertido que pueden hacer los adultos y los niños es copiarse mirando el espejo. El adulto hace un movimiento y el chico lo tiene que copiar, pueden cambiar los roles, o hasta invertir el movimiento. Por ejemplo: si uno levanta los brazos el otro los debe bajar.

Es una actividad que ayuda mucho a la comunicación sin palabras y a la diversión. ¡A los pequeños les resulta muy gracioso ver a un adulto copiarlo!

¡A jugar! Si tenemos varios chicos una forma para que todos disfruten de la música al mismo tiempo es organizando juegos de bailar. Por ejemplo: el famoso juego de las estatuas. Ponemos música, todos empiezan a bailar, en un momento inesperado la frenamos, si se mueven o se ríen pierden.

Es una buena actividad para que los chicos disfruten de la música, pero también que aprendan de las pausas y el silencio.

FuenteORIGLIO, BERDICHEVSKY, PORSTEIN Y ZAINA. “Desde la cuna, educación temprana con niños desde recién nacidos hasta los 3 años”


octubre 31, 2016